“Empecé a cuidarle el suelo a mi hija”: Néstor y María, productores que impulsan un cambio de paradigma en La Pampa

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Dos historias de productores agropecuarios que heredaron un campo familiar y apostaron a cambiar prácticas de manejo muy arraigadas fueron el plato fuerte de un evento que se realizó esta semana que pasó, en La Pampa.

Una de las palabras correspondió a la dueña de la propiedad del establecimiento La Reserva, ubicado en Catriló, a 80 kilómetros de Santa Rosa y muy pocos del límite con Buenos Aires.

Ella, María García Álvarez, relató cómo fue la reconversión de su campo.en la presentación del evento “Un viaje de ida” organizado por Pelayo Agronomía, con sede en General Pico; Gente de La Pampa, de Catriló; la multinacional de origen estadounidense PepsiCo y el grupo multidisciplinario AGSUS de La Universidad Nacional de La Pampa,

“No queremos contribuir a la degradación”: en La Pampa iniciaron un “viaje de ida” para cuidar los suelos

CATRILÓ: SUELOS EN EL CAMPO “LA RESERVA”

-¿Cuál es la situación de los suelos en este campo y cómo se venía produciendo aquí?
-Originariamente este campo estaba asociado con otro que está en Colonia Barón, hasta el año 2016. Se llama justamente La Reserva porque funcionaba como tal: era el sitio en el cual todo lo que tal vez fallaba en el otro se aplicaba aquí. Luego, por esas cuestiones de familiares y de herencias, muertes y demás, se separaron ambas propiedades y desde el 2016 que estamos nosotros exclusivamente, mis socios, los miembros de la familia histórica. Con nuestra gestión, desde el año 2016.

-¿Y el aspecto del suelo?
-Este vínculo comenzó tras comenzar a trabajar con la firma Agro Unión, que es la del contratista agropecuario que viene a trabajar aquí. Por relación con esa empresa es que llegamos a la empresa Pelayo Agronomía, porque no tenían presencia en la zona y de hecho hay otra cerealera que tiene mayor peso aquí.

-¿Qué es lo que se mostró en las calicatas?
-El trabajo que venimos haciendo del 2016. Esta este vínculo con Pelayo y con Agrounión se sostiene porque vieron un potencial y vieron ganas. Entonces terminó el primer periodo de contrato, que eran 5 años y extensible a 7. Lo que vieron hoy en la calicata es el producto de las primeras modificaciones de este proceso de certificación de 5 años.

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-¿De qué era el campo antes?
-El campo fue durante mucho tiempo ganadero. Entonces lo que se ve también ahora, más allá de las calicatas, es que venimos levantando mucho alambrado y dándole lugar a estos ambientes que se fueron identificando para cambiar la forma de explotación.

-¿Por qué intentaron cambiar la producción? ¿Qué observaron?
-Desde la parte que me corresponde a mí fue no sentir que le estás entregando tu tierra, o lo más preciado que tenés, a alguien que no le importa, o que solo le importa el rédito económico.

-¿Y cuánto juega el hecho de pensar en la generación venidera?
-Creo que culturalmente es lo primero que aparece en nuestra cabeza, pero a mí me gusta apostar por algo más y mostrar la otra parte de eso, porque sino siempre es a futuro y seríamos muy buenos en el hecho de ‘dejarle a los demás’. Porque más allá del que tiene hijos o no los tiene, eso a futuro se sostiene hoy con este descubrir la tierra. Con lo que nos invitaban en las calicatas a decir, “leé la tierra, mirala, interpretala, es algo vivo”. Yo creo que eso tiene tanto valor como el futuro, porque sino somos todos buenos, y no es así.

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EDUARDO CASTEX: SUELOS EN EL CAMPO “LA PIEDAD”

En tanto, Néstor Peinetti es otro productor que lidera este cambio de paradigma desde la zona de Castex.

-¿Cuál es tu mirada sobre el comportamiento de los productores de la zona en relación a los suelos?
-Lo que veo es que hay gente que va cambiando en el cuidado de los suelos, va entendiendo por dónde viene todo. El proceso es lento, no es fácil, y es entendible también. Es entendible cuando vos tenés una empresa y durante 50 o 60 años te va bien, es muy difícil el cambio cuando pasa eso. Todos los cambios llevan una inversión, y más en las zonas donde me toca producir a mí.

-¿Cómo es la zona de Castex?
-Es una zona semiárida, no tiene napas. Allá nos tenemos que arreglar con lo que llueve en el año: un promedio de 700 o 750 milímetros. Lo cual no quita que hay años en los que te llueve tal vez 900, pero hay años que te llueven 500 y con eso se tienen que arreglar los cultivos. Entonces se tiene que ser muy estricto en el cuidado del agua. Es muy difícil tener rindes de cosecha sostenibles en el tiempo. Bueno, este cambio y el proyecto llevó a que se logre eso y tengamos un excelente suelo, muy sano, gracias a Dios, según los profesionales que lo están estudiando.

Néstor, el productor que le tuvo “piedad” a sus suelos y logró una reconversión productiva

-¿Por qué se dio este cambio en la zona de La Pampa?
-Yo creo que por la necesidad. Repito: cuando vos tenés que cuidar cada milímetro que te cae, y que entre, hay que empezar a mirar para abajo. Cuando era tractorero veía que se volaban los suelos, que los cultivos venían desparejos, que el agua no entraba, y que había que cambiarlo. Si una empresa me invita a mí a un evento porque me quiere vender un producto, bueno, eso es la empresa. Si un político toma una decisión que a mí no me favorece, yo no puedo hacer nada. Pero con el suelo para que puedan producir las generaciones que vienen, sí depende de mí. Y uno en la vida por ahí se pregunta, “¿Qué voy a dejar?” Entonces fue que dije “voy a tratar de dejar un suelo para que las generaciones que vienen puedan seguir produciendo”. Y entonces me enfoqué en eso y tuve la suerte de encontrarme con excelentes profesionales que me marcaron algunas cosas.

-¿Cómo fue transmitirle eso al resto de tu familia, que también propietaria del campo?
-Un día le hice entender a mi papá que así como él había heredado el campo de mi abuelo y a su vez mi abuelo de mi bisabuelo, yo no lo iba a heredar. Sino que el campo pasaría a ser de mi hija, entonces yo le empecé a cuidar el suelo a mi hija, que está estudiando medicina en Buenos Aires, se está recibiendo. No sé si va a estar en el campo o no, pero lo tomé así y así tomé el amor por el suelo.

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-¿Cómo están los campos de la zona de Castex y qué percibís del trabajo de otros productores?
-Veo que hay mucha gente que no está dispuesta al cambio. Algunos sí han hecho el cambio en forma más o menos, pero lo han hecho. Pero hay una realidad: vos esto lo mirabas unos años atrás, y este evento no se hubiera hecho nunca. Entonces, si se están haciendo estas cosas es porque algo está apareciendo, un cambio está viniendo. Y yo diría que ese cambio lo va dar la generación que viene.

-¿Hoy el resto de tu familia adoptó esta visión productiva?
-Sí, al 100%. Hoy trabajamos con mi hermano Alfredo y debemos estar trabajando unas 5000 hectáreas y está todo sobre siembra directa.

SER PRODUCTOR EN 2026

-¿Cómo ves este momento de la Argentina y cómo es producir en la economía actual?
-Creo que el productor está esperando cambios. Yo digo que tenemos un Presidente distinto. Si va a ser bueno o malo, eso lo veremos con el tiempo. Pero es distinto. Yo veo que la Argentina políticamente tuvo 40, 50, 60 años de políticos que no nos llevaron a nada. ¿Por qué no probar ahora con un cambio que propusieron los jóvenes? Bueno, vayamos con ellos. Antes un político generalmente necesitaba plata y ponía un impuesto. Ahora nos pasó que el Gobierno necesitó plata y por dos días para generar la plata bajó el impuesto. Entonces, vos ves cosas distintas que se hacen ahora. Si va a ser bueno, si va a ser sustentable, y si él tiene la capacidad para llevarlo a cabo en todo, no lo sé.

“Se ve al INTA como un gran gasto, sin terminar de comprender cuál es su impacto en la producción”

-¿Cómo articulan los productores de la zona con el INTA, por lo menos acá en La Pampa?
-Yo creo que el INTA en La Pampa tiene profesionales muy buenos y de campo. Hoy se hablaba aquí de la inteligencia artificial, y creo que a estos profesionales uno los llaman y vienen enseguida, pero con la pala. Y tienen ganas, y les gusta, y hay un intercambio. Yo siempre digo cuando voy a la parte gremial o ante quienes dicen que quieren achicar el INTA, que el peor error que pueden cometer es lanzar retiros voluntarios.

-¿Cuál sería el efecto?
-Que todas las empresas privadas se van a llevar a los buenos. Y va a quedar un peor INTA. Si eso pasa, va a ser un acta de defunción para que el INTA se cierre. Todo mi proyecto está basada en gente del INTA, como Beto Quiroga (NdR: Alberto Quiroga, especialista en suelos), quien me enseñó a cuidar el agua y a que mire para abajo para solucionar los problemas de arriba. Un hombre que es consultor internacional y que me pregunto cómo el Presidente de la Nación no le entregó alguna condecoración cuando se jubiló. Este grupo, AGSUS, es la continuación de eso y lograron algo muy  exitoso en mi campo. Entonces acá tenemos gente muy potable del INTA, pero es muy probable que si se abre un retiro voluntario, esa gente desaparezca del INTA.

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