
Especial para Infocampo
A esta altura de febrero, la soja nueva, posición mayo, ronda los U$S 317 la tonelada en el mercado local de futuros A3.
En tanto, el precio FOB de acuerdo con el relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires se ubicaba en U$S 415 al viernes, previo al feriado largo de Carnaval.
Ahora retrocedamos en el almanaque y vayamos a la misma fecha, pero de 2024. La soja nueva tenía un valor en el mercado de futuros de US$ 275, mientras que el FOB para embarques en mayo de ese año se estimaba en 403 dólares.
Así, un simple cálculo muestra que, mientras el precio FOB mejoró 3%, la soja nueva aumentó 15% en el plazo de un año.
¿Cuál es la explicación a este incremento del precio esperado por el productor de U$S 42, contra un FOB que aumentó U$S 12? La respuesta es la reducción de los derechos de exportación.
Es que en febrero de 2024, la oleaginosa sufría un descuento de 33% y tras la baja temporaria de retenciones a 26% en el primer semestre de 2025, ahora se redujo en forma permanente a 24%.
Estos nueve puntos menos ayudan a entender por qué el productor a esta fecha tiene una mejor perspectiva de precios para la soja nueva respecto de los dos últimos años, ya que en febrero de 2025 la soja nueva cotizaba a U$S 296.
Claramente, la baja en los DEx se traslada a precio. Pero el esquema actual sigue operando en contra de la oleaginosa.
La diferencia con los DEx del maíz es de 15,5 puntos porcentuales, contra el trigo de 16,5 puntos y contra el girasol de 19,5 puntos. Se está avanzando en el sentido correcto pero todavía resta mucho.
Un factor clave en este contexto es que el principal complejo agroexportador argentino sufre una competencia cada vez más fuerte de parte de Brasil y de los EEUU.
Este último país está mostrando una actitud muy agresiva para ganar terreno en mercados abastecidos por la Argentina. Un caso ha sido Vietnam, en donde se percibe ya un incremento significativo en las ventas de harina de soja, y ahora busca un acuerdo con la India para obtener una cuota para su aceite de soja con arancel cero.
Los volúmenes récord de molienda de soja que viene exhibiendo mes tras mes dan cuenta que la estrategia comercial del complejo soja estadounidense busca reemplazar exportaciones de poroto por subproductos, principalmente la harina, pero progresivamente también aceite.
Por el lado de Brasil, con una producción de 180 millones de toneladas (acá no sabemos si llegamos a 50), el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estima que exportará 25,5 millones de harina de soja contra 29 millones de la Argentina en esta campaña 2025/26. En otras palabras, Brasil nos pisa los talones.
A menos que nos resignemos a perder la carrera de la soja, es necesario avanzar en las circunstancias actuales en el camino de la reducción de los DEx y, no menos importante, en promover el uso interno del aceite de soja para biocombustibles, de manera similar a cómo lo están haciendo los EEUU y Brasil.