
Luego de que el Congreso de la Nación aprobara la reforma laboral, que ya fue incluso promulgada por el Poder Ejecutivo, las expectativas en el sector agropecuario no solo están puestas en las oportunidades de empleo que genera la nueva ley, sino en el capítulo vinculado al “RIMI”.
Se trata formalmente del Régimen de Incentivos a las Medianas Inversiones, a cuyo impulso político llegaron los funcionarios de gobierno una vez puesta en funcionamiento su precuela, el “RIGI”, aquel Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones que tuvo que ver con la aprobación de la Ley Bases.
Desde el sector agropecuario comenzaron a escucharse tiempo después algunas críticas y observaciones: no habían sido pocos los empresarios del rubro que si bien saludaban la implementación del RIGI, no les alcanzaba su escala productiva y económica para poder formar parte de los beneficios impositivos y que presentaba el plan, además de que la agroindustria no fue incluido en el mismo.
Ejemplo de ello fue la visión de una de las compañías más grandes y destacadas del agro argentino, tanto por la superficie abarcada como también por lo avanzado de sus planteos agronómicos. Se trata del “Holding di investimento Edizione S.p.A.”, perteneciente a la familia italiana Benetton, espacio desde el cual el CEO actual, Agustín Dranovsky manifestó en noviembre pasado en una entrevista con Infocampo: “Los montos que definió el RIGI son muy altos para lo que puede ser la inversión de la “media” de la empresa agropecuaria”.
“Entonces, que haya un sistema, o que los beneficios que da el RIGI sean algo replicable y estable para el sector, también favorece a la inversión de cualquier pyme, no solamente los grandes proyectos como poner infraestructura dentro de un campo, tecnología en un tambo o aumentar la superficie bajo riego”.
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Parte de lo que comentó Dranovsky pareció ser el guante que recogieron desde el Gobierno para intentar lanzar el RIMI, cosa que se logró ya en 2026.
A la vez, la comunicación oficial relacionada a su implementación -al menos desde la intención de una parte de la Secretaría de Agricultura- será la de aproximar el mensaje para los productores y empresarios agroindustriales de mediana escala, y sobre todo en la víspera de una nueva Expoagro.
Justamente antes de que la feria comience este martes 10 en San Nicolás, en el norte bonaerense, desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca brindaron un panorama más amplio de los sectores del agro que podrían encontrar una oportunidad crediticia a raíz de alguna búsqueda puntual.
El ingeniero agrónomo Manuel Chiappe, actual subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, indicó en una entrevista con este medio lo que se buscó generar con el RIMI.
“Notamos mucha expectativa de empresas, productores, muchas consultas sobre este régimen de incentivo a las medianas inversiones, que busca atacar un segmento de inversión mediano que está entre los u$s $150.000 dólares a u$s 9 millones, y que va directamente al corazón productivo del país”, remarcó.
“Obviamente que nuestro foco está en la parte agroindustrial y agropecuaria, pero es para todos los rubros y tiene con unas particularidades: busca incentivar el agregado de valor, la eficiencia energética, poder generar esos incentivos para tomar la decisión de inversiones de algunas cosas que venían postergadas. Creo que este régimen va a ayudar a catalizar eso”, destacó.
-¿Esto viene a colación de algo que tal vez había faltado en la aprobación del anterior régimen, y que tal vez el campo o la agroindustria sentían que faltaba algo más?
-Vino de ese lado, de trabajar mucho con las instituciones, con las gremiales, con las organizaciones agropecuarias para tratar de buscar este incentivo que sea amplio y útil para ellos y para todos. Con varias particularidades, digamos, con un escalón más bajo que el que el famoso RIGI.
-Esta semana que pasó se realizó en Río Negro una jornada de Maizar con la provincia, donde también se habla mucho del riego y de la importancia que tiene ese tipo de inversiones para potenciar el maíz. ¿Lo que impactaría del RIMI alcanza para quien necesite esa inversión?
-Totalmente. Y además es complementario de algo que se viene haciendo como política desde el Gobierno, que es tratar de hacer los mayores esfuerzos fiscales para poder bajar impuestos. Específicamente lo que fue riego, se bajaron los aranceles de importación a equipos y sistemas de riego de 14% a 2% y también se eliminó lo que es el Impuesto PAIS, que eran costos que se le iban agregando a la importación de esos equipos de riego. Ahora, con el RIMI específicamente se busca incentivar la venta de equipos de riego, instalación de mallas antigranizo, proyectos de eficiencia energética y bienes movientes, que podría ser un toro puro controlado o uno de genética de primera línea. La oportunidad es que inversiones de este tipo no tienen un mínimo de inversión obligatorio; lo que se busca es directamente que entren al sistema.
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-¿Cuál es el potencial que observan en el riego?
-Nosotros tenemos más o menos 2 millones de hectáreas bajo riego en la Argentina, y podemos tranquilamente duplicar esa esa cantidad. Hay que recordar además que el riego estabiliza producciones, da mucha más previsibilidad al productor, también otorga más plasticidad a la hora de poder planificar los cultivos durante el añp. El potencial está porque tenemos el agua y tenemos las tierras. El trabajo nuestro es generar las condiciones para que esos objetivos se cumplan.
-Pasemos un poco a ganadería. ¿Cuál es el impacto que esperan en este sector?
-El poder amortizar un toro de buena genética en un año es una ventaja para poder mejorar mejorar la eficiencia. Además hay un tema muy importante y que constituye un reclamo histórico del sector, que es la valuación de la hacienda de invernada. Lo que se hizo fue modificar la forma en que se hace la valuación de la invernada para aminorar un poco lo que tiene que pagar el productor por la tenencia de esa invernada que está engordando hasta que la termine de vender, y después de ese proceso pagar por la venta y no por la tenencia. En ese sentido, ahora se están haciendo unos ajustes en la ley para poder valuar especialmente lo que son vaquillonas y y novillitos de una manera mucho más liviana para el productor.
-Se habla mucho de que estamos ante un “boom” ganadero. ¿Este régimen de inversiones se puede decir que ayuda a apuntalarlo?
-Hay una multiplicidad de factores que explican este momento ganadero. Primero, un mercado interno muy firme que demanda carne bobina, a la par de un mercado internacional muy activo, a través de una inserción internacional inteligente de la Argentina. Estamos trabajando, obviamente, con lo que ya fue público del acuerdo Mercosur-Unión Europea, con lo que es la cuota de Estados Unidos, que son mercados muy atractivos; con mantener también el comercio con China y ahora con las expectativas de llegar pronto a Japón. Te diría que todo eso, sumado a la tradición ganadera argentina, la buena genética y todo el buen trabajo que se ha hecho obviamente desde el pasado, dan las condiciones para que tengamos un “boom” ganadero duradero.
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-¿Hay otras inversiones, de tipo agroindustriales, que también puedan beneficiarse con el RIMI, por ejemplo para proyectos de agregado de valor?
-Todo lo que sean inversiones en bienes muebles, ya sea fabricación o importación de equipos, compra para un proceso productivo y obras asociadas, pueden entrar en este beneficio. El incentivo en uno de estos casos es que se puede logar una amortización acelerada de esos bienes muebles, en un plazo de dos años. Estos incentivos ayudan a motivar todo este proceso de inversión y poder tener una industrialización de nuestras materias primas, para poder abastecer esa demanda internacional creciente.
-Uno de los beneficios que trae el RIMI tiene que ver con el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y lo que después los productores van de terminar notando en sus liquidaciones. ¿Cuáles van a ser efectivamente esos cambios?
-Básicamente, hay dos cambios que son bien importantes. Uno que es el IVA del crédito fiscal por IVA de inversiones. De esas inversiones a través del RIMI, el saldo a favor va a poder ser devuelto a partir de los tres periodos fiscales; o sea, 3 meses, con lo cual eso agiliza bastante el proceso de ese IVA. Y lo otro es que baja la alícuota de IVA que está hoy en 27% para la energía que se utiliza para riego, y se va a reducir a menos de la mitad. Por lo menos así está planteado en la reglamentación, con lo cual es algo bien positivo también, porque abarata los costos de riego. Recordemos que la energía eléctrica es uno de los costos principales de la operación y mantenimiento de un equipo de riego, y esto busca dar un pasito más hacia incentivar el uso del riego en la Argentina.
-Ahora llega la Expoagro, un lugar al que muchos productores y contratistas van a buscar precisamente financiamiento. ¿La idea es realizar algún tipo de tarea complementaria en materia comunicacional para que el productor encuentre rápidamente una oportunidad en el RIMI?
– Sí, parte del proceso es hacer una difusión activa de de lo que es el RIMI. Obviamente que, a medida que se vaya reglamentando, vamos a tener mucha más claridad de todo este proceso. Mientras tanto, se va a seguir trabajando también en los distintos créditos lanzados a valor producto, y que hoy ya se refleja en líneas especiales para la cadena porcina, láctea, bovina. Además, está obviamente el Banco Nación, que llega a todos los rincones del país. Un objetivo sí es buscar vincular los beneficios del RIMI con el financiamiento, que seguramente en Expoagro va a estar muy activo y muy demandado.
-Una vez que pase la la Expo en San Nicolás, ¿cómo sigue la agenda en relación al RIMI, a lo largo del año?
-Básicamente vamos a trabajar con ARCA, que es el el área que tiene que reglamentar el RIMI para poder clarificar las dudas. El objetivo es que haya una implementación lo más lineal posible y sencilla posible, que entendemos es la forma para que sea un éxito. Lo que se votó es el espíritu de la ley y ahora tienen que reglamentar un poco la operatividad, algo que tiene sus detalles.
-Otra de las cosas que trae la ley de modernización laboral es cambios en cuanto al trabajo agrario. ¿Cuál es el impacto que esperan allí?
-Lo que creemos es que todo lo que sea modernizar la normativa laboral es positivo para todos los sectores, no solamente el agro. Esperamos que una vez que estén digeridos todos los cambios, entendidas las formas de aplicarlos, va a dar mucha más previsibilidad para poder contratar y formalizar más personal. Eso positivo para el desarrollo de nuestro país.
-En materia de lechería se vienen realizando también bastante inversiones, en tambos robotizados por ejemplo. ¿El RIMI también puede ayudar a profundizar ese fenómeno?
-La foto actual es positiva, muchos tambos se han tecnificado. En general, la tecnificación en el tambo es un vínculo entre la generación que está actualmente manejando el tambo y los hijos de esa generación, que son los que vienen atrás, porque cuando incorporas tecnología, incorporas monitoreo, pantalla, seguimiento de la productividad de las vacas. Los jóvenes empiezan a engancharse con la producción lechera: un dato relevante es que, en lo que va de los dos años de gestión, casi que se han duplicado la cantidad de calecitas y de robots ordeñadores que hay en la Argentina. Ese salto tecnológico no solo nos va a dar un empujón en productividad, sino que va a generar un mayor vínculo con los jóvenes que vienen pidiendo pista.
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-Como cierre, este año nuevamente hay zonas con afectaciones climáticas: algunas sufrieron sequías, otras grandes excesos hídricos. ¿Qué mirada están teniendo sobre la campaña en la Secretaría?
-Estamos generando las reglas de juego para crear las condiciones que permitan al productor desarrollarse. Eso significa sacar regulaciones, generar acceso al financiamiento, abrir mercados para poder colocar nuestra producción en el exterior, que son labores difíciles, de mucha paciencia, pero efectivas en el tiempo. Si uno mira a lo ancho y a lo largo del país, hubo récord de producción de trigo, alta producción de leche, y hay buenas perspectivas para la soja, para el maíz, récord en las legumbres, el boom ganadero ya mecnionado. En general, vemos que que varias de las de las producciones se están ordenando, se están encaminando, están reaccionando positivamente a los estímulos del gobierno. Tenemos claridad de que faltan todavía cosas, que hay que seguir trabajando, que hay que seguir mejorando, pero siempre de la mano de lo que nos pide el productor. En definitiva, hay una buena perspectiva para el año 2026 y obviamente que nuestro trabajo es acompañar y facilitarle el proceso al productor para que pueda desplegar todo ese potencial que entendemos que está está ahí muy activo.