
Una reunión caliente en San Nicolás entre la Mesa de Enlace, Aapresid, CREA y la Secretaría de Agricultura fue uno de los puntos de partida para la discusión formal del agro en el camino con el fin de llegar a una nueva Ley de Semillas.
El Presidente de la Nación, Javier Milei, lo había anunciado el pasado 1 de marzo en la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, a la vez que la adhesión argentina al tratado internacional UPOV 91 es una de las partes que estructuran el acuerdo comercial que nuestro país busca materializar con Estados Unidos.
No se trata de un asunto nuevo en el agro, ni mucho menos cómodo: es un tema que alimenta debates tan calientes como la reunión del pasado martes en la que se evidenciaron posiciones enfrentadas dentro de un ámbito -el campo- al cual es habitual abordarlo como si fuera una sola cosa en sí.
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Por fuera de quienes se sentaron a la mesa esa tarde en San Nicolás se encuentra la poderosa Asociación de Semilleros Argentinos (ASA). Su director ejecutivo, Alfredo Paseyro, dialogó con Infocampo en Expoagro acerca de la posición de las empresas que invierten en genética y de cómo llegar a un acuerdo político.
Paseyro aseguró que UPOV 91 carga con un “estigma” y habló de la necesidad de alcanzar un “acuerdo cultural”.
-¿Independientemente de lo expresado por el Presidente, que 2026 no sea un año de elecciones puede generar el ámbito parlamentario para que se trate y apruebe una nueva Ley de Semillas?
-Dicen que la política puede trabajar únicamente en los años pares, porque los años impares son de elecciones y todo es más difícil en el Congreso. El Presidente habló y nos motivó a hablar de semillas. Que esté en boca suya poner un objetivo de 300 millones de toneladas creo que tiene que movilizar a todos los que estuvimos en Expoagro. Nosotros estamos haciendo una diferenciación.
-¿Cuál?
-Que una cosa es UPOV 91, que es lo que está dentro de la conversación. Es un tratado internacional de propiedad intelectual, y eso es un nivel de ese tema. Luego, la adecuación de ese tratado internacional a lo que es la realidad argentina como lo es el marco normativo, por caso una Ley de Semillas, y luego le siguen las resoluciones de la implementación en cada una de las cuestiones que aborde. Hago esto para por lo menos ordenar los tres títulos: yo podría decir UPOV 91, Ley de Semillas y luego INASE, autoridad de aplicación, sistema de control y demás. UPOV 91 está ligado al acuerdo con Estados Unidos y eso obviamente no lo sabemos en este momento, eso va a depender de los tiempos políticos. Y en el medio, nosotros, todo el sector. Tenemos que trabajar y ver de hacer lo mejor para la Argentina, de manera de poder tener productividad y rentabilidad. Yo lo digo así de simple: que todos ganemos más plata.
-Que algunas gremiales planteaban discrepancias para con UPOV 91 ya se sabía, pero desde algunas gobernaciones han defendido a UPOV 78 y mencionan a Brasil como ejemplo de su aplicación. ¿Cómo será la discusión política para llegar a un proyecto consensuado?
-Nosotros lo primero que hicimos es nivelar la conversación de qué es un tratado internacional, para empezar a despejar de qué es y qué no es. Hoy hay mucha estigmatización, lo voy a decir así, de UPOV 91. Tal vez por un desconocimiento o una interpretación de lo que ‘podría decir un artículo’ y que finalmente no lo dice, con lo cual tenemos que hacer el esfuerzo de ver si todos estamos interpretando lo mismo de ese tratado internacional. Después identificar realmente si hay algo que ponga en riesgo el futuro de Argentina, y esa no es nuestra mirada: de ninguna manera, todo lo contrario, porque creemos que nos da una oportunidad. Pero si hay una preocupación, ya sea de las entidades, de algún gobernador o de alguien, bueno, esa preocupación hay que analizarla y hay que ver si es una preocupación fundada o es una interpretación.
-¿Y el caso de Brasil?
-Que Brasil no esté es un dato, pero hay 63 países y dentro de los 63 estados, porque dentro de los 63 está la Unión Europea, que son 27. Entonces, Brasil no está, pero el resto, ¿por qué está? Esa sería la pregunta. Pero vuelvo: nosotros lo que tenemos que analizar es si esto pone en riesgo a la Argentina, o le da una oportunidad de ir a un contexto de competitividad.
-¿Y cuál es el mensaje desde ASA para las entidades cuya posición está más ligada a UPOV 78?
-Nuestra mirada es: así como RIGI le dio resultados a la Argentina en términos de inversión, de Vaca Muerta y eso hoy está demostrado, la mirada es que un entorno, y en este caso un tratado internacional, mejora esa previsibilidad que todos necesitamos. De lo que nosotros hacemos como empresarios, el único destinatario es el productor. Y ahí queremos que tenga sanidad, que tenga rinde, que tenga calidad y que tenga rentabilidad. Esa es la mirada. Si hay alguna preocupación pensando que UPOV 91 pone en riesgo algo del productor, hay que analizarlo, hay que conversarlo y bueno, y hay que encontrar una solución.
Los semilleros se plantan con UPOV 91: “Si no adherimos, seguimos apostando al atraso”
-¿Y cómo se resuelve la cuestión básica de que quien compra no interprete que esa semilla es suya porque ya la compró y puede hacer con ella lo que quiera? Parece un tema más jurídico que político, y con muchos grises a resolver.
-Como hay tantos países con distintos ejemplos, no creo que sea una sola la respuesta. Primero, tenemos que ver el valor del respeto de la propiedad intelectual, no el costo económico de cuánto me cuesta la semilla. Entonces, ver si tener estos acuerdos culturales es algo virtuoso. Ese tiene que ser el primer acuerdo. Segundo tema: se dice ‘el uso propio desaparece’, o ‘no desaparece’. El uso propio como práctica, Argentina lo tiene y es una práctica cultural. Y lo que estamos tratando de encontrar es un equilibrio entre lo que es el uso propio gratuito o un uso propio con el reconocimiento del trabajo. Ahí está hoy el tema. En Expoagro se presentó Sembra Evolución (NdR: el programa mostró su análisis de 2025) y Sembra Evolución es un sistema comercial que contempla y lo tiene resuelto al uso propio.
-¿Y fuera de lo que tiene que ver con commodities, qué otros cultivos podían ser apalancados por una nueva ley de semillas?
-Vuelvo al tratado. Habla de todas las especies. Argentina en INASE tiene cerca de 250 especies, o sea, abarca todo. En esta conversación que estamos teniendo no dijimos todavía soja, pero tiene implícito soja y trigo. Pero tenemos que pensar que abarca todo: mejoramiento de frutales, de legumbres, de arroz, de vegetales. Todo el mejoramiento vegetal está bajo este tratado internacional y los resultados en otros países que no tienen esta complejidad de soja están en la vista.