
Como cada 29 de abril, este miércoles se celebra el Día del Animal en Argentina, en conmemoración del fallecimiento de Ignacio Lucas Albarracín en 1926, pionero en la defensa de los derechos de los animales y fundador de la Sociedad Protectora de Animales.
En ese marco, desde la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA) presentaron la “Semana del Animal”, una iniciativa que amplía la celebración a siete días de concientización sobre el rol central de la nutrición en la salud, el bienestar y la calidad de vida de todos los animales.
Bajo el concepto #SuperAnimales, CAENA propone una mirada integradora: desde perros, gatos y demás mascotas, hasta los animales de producción, todos cumplen un rol clave en la vida de las personas y en el entramado productivo y social.
Y cada uno, con sus particularidades, puede desarrollar su máximo potencial cuando recibe una alimentación adecuada.
Día del Animal: ¿por qué se celebra cada 29 de abril en Argentina?
En los últimos años, perros y gatos han incrementado su expectativa de vida, en gran medida gracias a avances en medicina veterinaria y, especialmente, en nutrición.
“Un alimento balanceado es aquel formulado para cubrir de manera precisa los requerimientos nutricionales de cada animal, contemplando su especie, edad, tamaño y nivel de actividad”, explicó la médica veterinaria Betiana Colabianchi.
Y agregó: “Esto no solo garantiza el aporte de nutrientes esenciales, sino también su correcta proporción y biodisponibilidad”.
A diferencia de otros productos como las golosinas, los alimentos balanceados están diseñados para ser completos. Su composición asegura no solo la presencia de todos los nutrientes esenciales -proteínas, carbohidratos, lípidos, vitaminas y minerales-, sino también las proporciones adecuadas y su correcta biodisponibilidad, con el fin de evitar deficiencias o excesos.
Su impacto es directo: mejora la condición corporal, fortalece el sistema inmunológico y ayuda a prevenir enfermedades.
“Hoy sabemos que la nutrición no solo aporta energía, sino que también modula procesos clave como la respuesta inmune, el microbioma intestinal y hasta la expresión genética. Por eso, una dieta adecuada es una de las herramientas más importantes para prolongar la vida y mejorar su calidad”, subrayó Colabianchi.
El desarrollo de alimentos balanceados es el resultado de un proceso que combina conocimiento científico, tecnología, selección de materias primas y control de calidad.
“Los animales tienen requerimientos mínimos y máximos de nutrientes que deben ser cuidadosamente equilibrados. Un exceso o una deficiencia puede generar consecuencias en la salud”, señaló la especialista.
En este sentido, destacó que los profesionales veterinarios cumplen un rol central en la industria. “Son quienes diseñan formulaciones basadas en evidencia, considerando tanto las necesidades del animal como las características de los ingredientes disponibles”, sostuvo.
Al respecto, es importante destacar que la nutrición animal evolucionó significativamente en las últimas décadas y hoy se entiende como un factor clave en la salud integral. Este avance permitió desarrollar dietas más precisas, adaptadas a cada especie y etapa productiva, e incorporar ingredientes funcionales que optimizan la eficiencia, la salud digestiva y el metabolismo.
Además, la profesional advirtió sobre los riesgos de seguir tendencias sin respaldo técnico. “No todas las dietas alternativas garantizan el equilibrio nutricional. Por eso, siempre es recomendable consultar con un profesional antes de hacer cambios en la alimentación”, recomendó.
La nutrición también es un pilar clave en los sistemas productivos, ya que no solo impacta en la eficiencia, la salud y el bienestar animal, sino también en la calidad de los alimentos que llegan a las personas.
“Así como en mascotas la nutrición mejora la calidad de vida, en animales de producción es determinante para lograr sistemas más eficientes, sostenibles y responsables”, desacaron desde CAENA.
Por ello, incluir a las aves en la Semana del Animal no es casual: en la Argentina, la proteína aviar es la más consumida. El consumo de carne de pollo ronda los 48 kilos por habitante al año, a lo que se suman cerca de 398 huevos per cápita (equivalentes a unos 23 a 24 kilos adicionales). En conjunto, estos valores superan ampliamente a cualquier otra fuente de proteína animal.
Desde el punto de vista productivo, las aves se destacan por su alta eficiencia. Presentan una de las mejores tasas de conversión alimenticia; es decir, la capacidad de transformar alimento en proteína de calidad de manera más eficiente que otras especies. En ese sentido, pueden pensarse como verdaderos “súper animales”, organismos de alto rendimiento cuyo desempeño depende directamente de una nutrición precisa.
“Las aves son animales de alto rendimiento, comparables con atletas, con requerimientos nutricionales muy precisos. Para que puedan expresar todo su potencial productivo, la nutrición es un factor clave”, explicó Agustín De Cristofaro, médico veterinario especializado en nutrición de aves.
En este marco, la alimentación no solo debe cubrir requerimientos básicos, sino alcanzar un nivel de precisión que acompañe ese desempeño.
“Una dieta basada en materias primas como maíz y soja cubre gran parte de las necesidades, pero requiere ajustes finos. Ahí es donde interviene la industria de nutrición animal, incorporando aminoácidos, vitaminas, minerales, enzimas, probióticos, entre otros aditivos que permiten optimizar la eficiencia productiva”, agregó.
En la Argentina, la producción avícola alcanza una escala significativa. Se faenan más de 2 millones de pollos por día, mientras que el stock de gallinas ponedoras se acerca a un animal por habitante, con ciclos productivos que pueden alcanzar los 500 huevos por ave a las 100 semanas de vida.
En este contexto, la nutrición representa uno de los principales componentes del sistema productivo, no solo por su impacto en los costos, sino por su rol central en la sanidad, el bienestar animal y la calidad del producto final.
“El desafío es lograr un equilibrio preciso de nutrientes que permita acompañar estos niveles de exigencia productiva. Ahí es donde la ciencia y la tecnología en nutrición animal cumplen un rol fundamental”, concluyó De Cristofaro.
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En paralelo, desde la empresa MSD Salud Animal subrayaron que la digitalización y las nuevas herramientas de monitoreo permiten mejorar la salud de los rodeos, prevenir enfermedades y consolidar sistemas más sustentables bajo el enfoque de Una Salud.
Y subrayaron que la ganadería argentina y global pone el foco en cómo la innovación tecnológica contribuye al bienestar animal, la prevención de enfermedades y la sustentabilidad productiva.
Un parámetro clave es que, en Argentina, el sector ganadero alcanza dimensiones significativas: según datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) el país cuenta con más de 49,4 millones de bovinos y bubalinos y 12,4 millones de ovinos, entre otras especies.
Estas magnitudes implican que cualquier mejora en el bienestar animal, impulsada por tecnología o metodologías innovadoras, tiene un efecto multiplicador sobre la calidad sanitaria de los rodeos.
A nivel global, el informe “The State of the World’s Animal Health 2025” de la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) destaca que los sistemas de vigilancia digital y los registros automatizados de vacunas han permitido un seguimiento más preciso de las enfermedades y del uso racional de antimicrobianos.
En este contexto, el avance de la digitalización en el agro se refleja en herramientas de monitoreo que permiten observar en tiempo real la actividad y el estado de los animales. Estos dispositivos permiten detectar de forma temprana cambios en el comportamiento, signos de enfermedad o alteraciones en la nutrición.
Para los productores, esta información se traduce en decisiones rápidas y preventivas que mejoran el bienestar de los animales, reducen pérdidas productivas y fortalecen la sustentabilidad de los sistemas ganaderos..
“El concepto de Una Salud nos recuerda que el bienestar de los animales, la salud de las personas y el equilibrio ambiental están profundamente conectados. La tecnología permite a los productores contar con información precisa para anticiparse a la expresión clínica de enfermedades, reducir el uso innecesario de medicamentos y optimizar el manejo en el campo. Ese avance marca un camino hacia sistemas más sustentables y resilientes”, señaló Luciano Borda, Director de la Unidad de Ganadería para MSD Salud Animal en Argentina.
Así, la incorporación de sistemas de monitoreo avanzados ya muestra resultados tangibles:
“En este Día Mundial de los Animales, queda en evidencia que la tecnología es un aliado estratégico para garantizar el bienestar en la ganadería. Con herramientas que permiten tomar decisiones basadas en datos, gestionando los recursos en forma más eficiente, el sector avanza hacia rodeos más sanos, sistemas más sustentables y preparados para los desafíos del futuro”, concluyeron desde MSD Salud Animal.