Economía circular: en uno de los frigoríficos más grandes, el contenido ruminal bovino se convierte en compost

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El contenido ruminal bovino, uno de los residuos generados durante la faena, podría convertirse en una herramienta clave para mejorar los suelos agrícolas y reducir el impacto ambiental de la agroindustria.

Así lo demuestra una investigación desarrollada por el INTA IPAF Pampeano, que evalúa la biotransformación de este material mediante compostaje combinado con residuos de poda urbana.

El estudio, denominado “Compostaje de contenido ruminal bovino en pilas dinámicas”, se lleva adelante junto al Frigorífico Gorina y apunta a resolver uno de los grandes desafíos de las zonas periurbanas: la gestión sustentable de grandes volúmenes de residuos orgánicos.

La investigación busca valorizar el contenido ruminal derivado de la actividad frigorífica mediante su mezcla con chipeado de poda urbana, para generar un compost apto para uso agronómico y con potencial para reemplazar insumos tradicionales utilizados en horticultura.

COMPOST DE CALIDAD Y BAJO IMPACTO

“Utilizamos, además, otros residuos generados localmente, como el chipeado de la poda urbana, que mezclamos con el contenido ruminal en distintas proporciones para hacer un cocompostaje, y evaluamos la calidad agronómica de cada mezcla”, explicó Ileana Paladino.

La investigadora detalló que los ensayos se realizan en pilas a campo con volteos periódicos, monitoreando variables clave como humedad y temperatura para garantizar la correcta higienización del material y obtener un compost estable y seguro.

Los resultados preliminares muestran indicadores alentadores. Según el equipo técnico, el compost obtenido puede clasificarse como clase “A”, de acuerdo con la normativa vigente del SENASA.

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Además, presenta contenidos equilibrados de nutrientes, adecuados niveles de materia orgánica y bajos valores de conductividad eléctrica y pH. Esto representa una ventaja importante frente a otros insumos ampliamente utilizados en producciones hortícolas, como la cama de pollo, que suele registrar excesos de fósforo y elevada salinidad.

ECONOMÍA CIRCULAR

Paladino remarcó que uno de los principales objetivos del trabajo es asegurar que el proceso de transformación sea ambientalmente seguro. “Es fundamental que la transformación se realice de forma adecuada para evitar que el material se convierta en un riesgo”, advirtió.

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La línea de investigación se enmarca en una agenda más amplia vinculada con la economía circular y el aprovechamiento eficiente de los recursos dentro del sistema agroindustrial. En ese sentido, el proyecto propone transformar subproductos de la faena animal —tradicionalmente considerados pasivos ambientales— en activos productivos con valor agronómico.

“El sector agroindustrial afronta grandes retos, en estos momentos, en relación al uso eficiente de los recursos. Por eso, es clave poner en marcha estrategias basadas en el concepto de economía circular para aportar soluciones en ese sentido”, reflexionó la especialista.

BENEFICIOS PARA EL SUELO

La importancia de validar este tipo de compostajes también se sustenta en antecedentes técnicos que muestran mejoras concretas en los suelos agrícolas tratados con residuos agroindustriales biotransformados.

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En este sentido, Paladino señaló que investigaciones realizadas en el Alto Valle de Río Negro con residuos provenientes de la industria juguera evidenciaron impactos positivos y sostenidos sobre las propiedades físicas y químicas del suelo.

La investigadora destacó que este enfoque resulta especialmente relevante en regiones de alta presión productiva como el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde la demanda de tecnologías sustentables para el manejo de residuos y la recuperación de suelos es cada vez mayor.

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