
Por Julián Morosi, consultor de fyo
Normalmente, tendemos a hacer balances en determinados períodos de tiempo para lograr entender los movimientos de mercados y discernir entre los coyunturales, de corto plazo; y los estructurales, que pueden cambiar en cierta manera la matriz de oferta y demanda.
Finalizando el primer semestre del año, el conflicto en Oriente Medio acaparó la atención, elevó la volatilidad de precio a niveles que no veíamos en varias campañas, impactando no solo en las materias primas, sino en todos los costos de los servicios de transporte para dicha mercadería.
Pero existe un producto que ya traía un sendero alcista desde principio de año y, de hecho, durante enero y los primeros días de febrero que escala el conflicto, ya acumulaba una suba cercana al 13%. Se trata puntualmente del aceite de soja.
En este contexto, son claves las políticas de biocombustibles en Estados Unidos, que se rigen por dos normativas principales profundamente actualizadas: la Norma de Combustibles Renovables (RFS) de la EPA (Agencia de Protección Ambiental) y el Crédito Fiscal 45Z (derivado de la Ley de Reducción de la Inflación)
Concretamente, los puntos clave de las leyes de biocombustibles son:
¿Cuál es el impacto directo en el aceite de soja?
Aún resta conocer la totalidad de la norma y si puede sufrir modificaciones como exenciones a pequeñas refinerías. Otro aspecto que aún se desconoce es el método de valuación de los créditos fiscales, si este modelo resulta muy punitivo en materia de huella de carbono para la producción de biocombustibles, los créditos continuarán altos (incluso más arriba), si resulta poco punitivo, bajarían.
Lo importante es que esta nueva normativa esta resideñando el esquema de oferta y demanda de Estados Unidos e impacta a nivel mundial.
El aceite de soja norteamericano superó en valor al aceite de girasol, pero no es el único país en avanzar en estas políticas tendientes a favorecer los biocombusibles, por lo que modifica la ecuación de oferta y demanda a nivel mundial.
En este escenario, se abre una oportunidad sumamente interesante para Argentina en el mercado de aceites, no solo por los precios a lo que se acceden, sino también por los distintos destinos que se pueden comenzar a abastecer.