La matemática del lote: “Ajustar el fertilizante es pegarse un tiro en los pies”

¿Puede la biología caber en una celda de Excel? Para Fertilizar AC no es una ciencia exacta, pero tiene una lógica que sí se puede llevar a una planilla.

Y es que el productor, al fin y al cabo, a las decisiones las tiene que tomar con números, según lo planteó María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de la entidad que nuclea a empresas productoras y comercializadoras de fertilizantes, al abrir el encuentro con periodistas “La matemática del lote”.

Según explicó, hay una parte contable (rendimientos, margen bruto, relación insumo/producto), pero “hay una parte de la biología que también tiene matemática”.

Esteban Ciarlo, coordinador técnico de Fertilizar, la definió por su parte como “la cantidad de kilos de grano que genera cada kilo de nutriente”. 

LA MATEMÁTICA DE LOS FERTILIZANTES

El encuentro llegó una semana después del Día Mundial de los Fertilizantes, que cada 13 de octubre recuerda la patente que Fritz Haber registró en 1908 para sintetizar amoníaco a partir del nitrógeno del aire. Según la Asociación, alrededor del 46% de la población mundial se alimenta gracias a ese proceso. 

Que la empresa agropecuaria, finalmente, tiene que poder tener un análisis económico de su actividad no está en discusión. De hecho, en sus distintos eslabones productivos, las empresas del agro coinciden y empujan cada vez más hacia ese lugar. 

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Esteban Ciarlo, coordinador técnico de Fertilizar

Sin embargo, hay una columna que la planilla suele dejar afuera: el suelo. Ingenieros agrónomos e investigadores alertan sobre su deterioro, y la frase —cliché, pero cierta— “todo tiene un final” pasó de ser una reflexión entre agentes del sector a una advertencia de voces autorizadas.

Por ejemplo, la especialista Elke Noellemeyer lo advirtió recientemente a Infocampo Estudio: “Hay productores agropecuarios que se están dando cuenta que las recetas no van más, y que la tecnología de insumos no resuelve los problemas”.

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En ese marco, Fertilizar insistió en su mensaje: cuidar el costo de hoy sin mirar el rinde ni el suelo termina saliendo caro. Dicho de otro modo: “Ajustar el fertilizante es tirarse un tiro en los pies”, como se escuchó en la presentación.

Y aparece la pregunta de fondo: ¿qué parte del Excel que miran los tomadores de decisiones tiene fundamento en un planteo biológico?

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Roberto Rotondaro, presidente de Fertilizar

La respuesta de arrendatarios, productores y agronomías podría ser cómo pensar en términos biológicos cuando las cuentas tienen que cerrar. Ahí es donde la asociación insiste en el agotamiento de los suelos: en la campaña 2025/26 se repuso el 22% del fósforo que se llevó la soja y el 60% del nitrógeno y el fósforo que se llevó el maíz, estimaron.

La cuenta es simple: balance igual a lo que se aplica menos lo que se lleva el grano. En todos los casos que mostró la entidad, dio negativo.

Cultivo Nutriente Balance (kg/ha) Reposición
Maíz Nitrógeno -34 60%
Maíz Fósforo -9 60%
Maíz Azufre -5 38%
Soja Fósforo -11 22%
Soja Azufre -6 28%

Balance campaña 2025/26. Fuente: Fertilizar AC.

SUMAR FERTILIZANTE PARA MULTIPLICAR SUSTENTABILIDAD

¿Cuánto devuelve cada kilo que se aplica? Franco Córdoba, responsable de mercados de la entidad, exploró una respuesta a partir del concepto “matemática biológica”, tomando como referencia los resultados de la campaña pasada: “si lo comparamos con octubre del 2025, estamos un 2% por encima”.

Vale señalar que ese número “negativo” es positivo para el productor, porque significa que se necesitaron menos kilos de maíz que el año anterior para comprar un kilo de nitrógeno. Comparado con el promedio de los últimos 20 años, la situación es un 8% por debajo.

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Franco Córdoba, responsable de mercados de Fertilizar

Un ejemplo: en maíz, cada kilo de nitrógeno devolvió 20 kilos de grano en los ensayos de Fertilizar, y hoy comprarlo cuesta el equivalente a 9. Esa es la regla que explicó Córdoba: si lo que rinde un kilo de nutriente supera lo que hay que vender para comprarlo, el fertilizante se paga. O sea, si la eficiencia agronómica es mayor a la relación IP, el retorno de la inversión es positivo.

En las presentaciones se separaron los casos de maíz y de soja, planteando diferentes estrategias de manejo agronómico para cada cultivo:

Caso Eficiencia observada Relación insumo/producto
Maíz – nitrógeno 20 9
Maíz – fósforo 70 28
Soja de 1ª – fósforo 30 14
Soja de 2ª – fósforo 40 14

En kg de grano por kg de nutriente, octubre de 2026. Fuente: Fertilizar AC, redes de ensayos.

Con esa lógica, Córdoba advirtió que recortar dosis para bajar costos no es gratis: resigna rinde y, con él, rentabilidad. En un escenario de maíz en zona núcleo modelado por Fertilizar, pasar de 80 a 160 kg de nitrógeno cuesta U$134 más por hectárea y suma U$403 de margen bruto. En campo alquilado, el manejo más austero queda en rojo (-US$105 por hectárea).

Al cierre, Sanjuan reforzó esos números y explicó que, si se quiere bajar el rojo, es necesario aumentar las dosis de nitrógeno. Porque, sostuvo, de esa manera se diluye “el costo de la semilla —que quedan en la misma cantidad—, el alquiler del campo, las labores y costos fijos”.

Y agregó que, en un año que evidentemente no estará marcado por límites en cuanto a la humedad, la oportunidad en un esquema de máxima productividad es clave. 

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María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de Fertilizar

Ciarlo había abierto diciendo que “en el agro manda la biología”. La cuenta, en definitiva, vuelve al suelo, el recurso que la planilla no siempre registra. “Esa es la matemática biológica vinculada a la matemática económica”, cerraron.

InfoCampo